El sol y la luna
Cerca y lejos, a lugares conocidos y desconocidos, a montañas, valles, bosques, playas, pueblos y ciudades. A pie, avión, avioneta, barco, velero, coche y bus. En mi mismo idioma y otros idiomas. Al norte, sur y este. Dormí solo y acompañado (de 40 personas desconocidas). En suelos y en camas. En casas, hoteles, hostales y carpas.
Caminé con frío, calor, lluvia y nieve. Me asaltaron en 2 idiomas. Vi diferentes estrellas, sentí otros vientos, nadé en diferentes aguas. Tomé café en lugares casi ilegales y en restaurant de lujo, conocí iglesias, sinagogas, templos y mezquitas. Viví entre monjes y trabajé con ex-presos. Hablé con intelectuales y profesionales reconocidos y con desconocidos casi anónimos.
Besé labios de damas que hablaban otros idiomas. Amé, abracé, conocí, hablé, reí, discutí, bailé, me asombré, aprendí, me enojé con personas de diferentes pieles, alturas, vestimentas y creencias
Conocí a grandes maestros que no me enseñaron nada, y a gente sin dientes que me dieron grandes lecciones de vida. Hoy a quienes considero mis maestros, los llamo amigos, y a mis amigos los llamo hermanos.
Me hice de eternos amigos-hermanos, que algunos ya no caminan entre nosotros, pero viven en mi. Y de otros a los cuales sigo molestando con mis "particularidades"🫣🙄🤭
Y en todo este recorrido, siempre tuve dos fieles acompañantes, el sol y la luna, que en todo momento iluminaron mi camino, aún entre nieblas y tinieblas allí estaban. Ellos saben todo de mí. Fueron diferentes cielos, pero el mismo sol y luna.
Ahora los dejo, tengo que preparar mi mochila para mi próximo viaje.
Continuará...
César G. Monteghirfo

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