Hay mucha promoción sobre la vejez. Parece que sí o sí hay que llegar a viejo, como si eso tuviera un mérito en sí mismo. Pero no solo es llegar a viejo; hay que llegar sano, vital, útil, ágil, entusiasmado, despierto... y todas esas son características del joven, no del viejo. Por lo tanto, se convierte en un problema. Tengo que llegar a viejo como si fuera joven. Llegar a viejo, y lo dice alguien que comienza a serlo, no tiene ningún mérito. Es una mezcla de suerte y algo de cuidados. O sea, si más o menos te alimentás bien, si más o menos hiciste algo de deporte, y si nunca nadaste entre tiburones o te tiraste en paracaídas, es muy probable que llegues a viejo. Pero, ¿eso tiene mérito en sí mismo? ¿O fue solo inercia de la vida y un poco de suerte? La inminencia y aceptación serena de la muerte conduce a una forma de vida más intensa. Tiene más valor la calidad, es decir, cómo se vive o por qué se vive, más que cuánto se vive. Para mí, no tiene sentido llegar a viejo si no llevé una...
Comentarios
Publicar un comentario