Silencio

 

Pocas, muy pocas veces nos encontramos con el silencio. Y no hablo del silencio absoluto como en el espacio, sino con un silencio relativo como el de la tierra. Un silencio ruidoso por las ciudades o por la naturaleza misma, viento, lluvia, mar y cientos de bichos que canturrean, aúllan, ladran, mugen, etc. Pero, aunque sea mantenernos en silencio, más allá del ruido que nos rodea.

Pero aún con este silencio relativo, tampoco es frecuente que vivamos con él. Incluso, algunos médicos sugieren que los niños aún no nacidos ya los padres le pongan música de tal o cual compositor para que sean ¿más inteligentes?. Es como que tenemos prohibido el silencio, ya desde el feto la sociedad nos lleva a estar rodeado de sonido siempre, aún antes de nacer. Parece que sería mejor escuchar Mozart, que a la madre. No entiendo.

El silencio, igual que el sonido, nos abraza y envuelve. La diferencia es que mientras el sonido me distrae o me hace pensar en cosas concretas, el silencio me  concentra o me libera el pensamiento y eso puede provocarme paz o angustia.

El silencio hace de espejo de la persona, y depende que vida interior tenga es lo que verá en ese espejo.

Una vez más, nuestra tan abandonada vida interior, es el camino para una vida plena. 

La otra opción es comprarse unos buenos auriculares, llenar el celular de música para escuchar mientras viajamos. 

Luego llegar a casa y hacer maratón de series y películas, para después intentar dormirnos mientras vemos una cantidad infinita de videos, sin sentido en instagram, youtube o donde sea y continuar inmersos en ruido.

Cada uno elige.

César G. Monteghirfo

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