El violento es débil.
¿Qué se gana usando la fuerza de uno, con ira y cólera? Pregunta el maestro.
Una victoria rápida. Responde el alumno.
Pero ser violento es ser débil. Define el maestro y explica:
La violencia no tiene razonamiento. ¿No es más sabio llegar a tener el respeto del otro, en lugar de querer su pronta derrota?
Gracias por leer
César G. Monteghirgo

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