El vacío según oriente

 


El concepto de vacío en filosofías como el budismo y el taoísmo es fascinante y puede ser difícil de comprender completamente. En estas tradiciones, el vacío no se refiere a la ausencia absoluta de algo, sino más bien a la naturaleza fundamental de la realidad, que es libre de identificaciones y conceptos preconcebidos.

En el budismo, por ejemplo, el concepto de Sunyata, o vacuidad, señala hacia la naturaleza interdependiente y transitoria de todas las cosas. Implica reconocer que las entidades y fenómenos no tienen una existencia independiente o permanente en sí mismos, sino que están interconectados y son contingentes en relación con otras cosas.

La mente vacía en estas tradiciones no significa un estado de ausencia total de pensamientos, sino más bien un estado de claridad y receptividad, libre de apego y aversión. Es dejar de aferrarse a las ideas y percepciones limitadas que distorsionan nuestra comprensión de la realidad.

En el taoísmo, el concepto de Wu Wei, a menudo traducido como "no hacer" o "acción no forzada", también está relacionado con el vacío. Se refiere a actuar en armonía con el flujo natural del universo, sin esfuerzo consciente ni resistencia. En este sentido, vacío podría interpretarse como desapego del ego y de los deseos personales, permitiendo que la vida fluya sin obstáculos.

Entonces, el vacío en estas filosofías apunta a una comprensión más profunda de la realidad y a una forma de ser en el mundo que trasciende las limitaciones del pensamiento dualista y del apego egoísta. Es un recordatorio de la impermanencia de todas las cosas y la necesidad de soltar nuestras ideas preconcebidas para experimentar la plenitud y la libertad verdadera.

César G. Monteghirfo

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