Desapego no es desamor

 

Desapego no es desamor.

Desapego es darle el justo valor o importancia a cada cosa, situación, persona, vivencia.

Desapego es ser consciente de que todo lo que ES, en algún momento deja de serlo. Todo fallece, se rompe, se desgasta, cambia. No hay eternidad, y es bueno saberlo. Aprender a desapegarse es aprender a apegarse en su justa medida. Repito: desapego no es desamor.

Pero tampoco soy un robot. Amo, extraño, me enojo, etc. Tengo y vivo mis sentimientos. Me permito sentir, y si una pérdida me pone triste, vivo y siento la tristeza. No evito el dolor; si tengo que llorar, lloro. Intentar vivir el desapego no tiene nada que ver con no tener sentimientos, no demostrarlos, intentar no sentir, separarse de la gente, no amar, etc.

El desapego es aceptar que todo lo que existe, en algún momento cambiará o dejará de existir. Desde el sol hasta un hijo, todo. En la medida en que aprendo y acepto esta realidad, entiendo el ciclo de la existencia y el cambio permanente del universo.

Y como soy testigo de lo pasajero de la existencia, el desapego me enseña a vivir más intensamente cada momento, porque sé que no habrá dos momentos iguales.

El desapego no es dejar de llorar al amor que terminó. Desapego es alegrarse porque existió ese amor, y luego la vida continúa.

El desapego no es vivir negando los sentimientos, ni intentar que "las cosas que te pasan en la vida" no te afecten. En todo caso, es admitir, permitir, aceptar que te afecten, pero en su justa medida.

¿Y cuál es la justa medida?
Esa respuesta es personal. Cada uno debe aprender cuál es su justa medida.

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

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