Soy de un tiempo sin tiempo
Crecí en un tiempo sin tiempo. En el bar "La esmeralda" o en "dos palmas"un café y una charla podía durar media hora o una noche. O caminando con Carlos o en la casa de Javier, 4 o 5 hablábamos toda la noche y cuando comenzaba a salir el sol, colgábamos de las ventanas unas pesadas y gruesas frazadas, para mantener el ambiente a media luz, medio lúgubre, medio secreto. Mientras seguíamos arreglando el mundo o algún corazón roto. Hoy vivimos en una era de tiempos limitados Facebook te aconseja hacer videos de 3 minutos, para que tenga "más vistas", Zoom te da 45 minutos de libertad para charlar, en Instagram llega a una hora, como extremo. Los medios de ¿comunicación? nos limitan el espacio para escribir, nos censuran palabras e ideas y nos avisan que tengamos cuidado sobre qué y cómo escribimos. Y nos limitan el tiempo de charla. Las empresas nos han ganado, ellas dominan el tiempo y calidad de comunicación, si querés más y mejor tenés que pagar. Y no es ...