Mi ensayo sobre Aladdin y El genio


 Antes de comenzar una aclaración: los cuentos de las mil y una noches no son simbólicos, ni pretenden transmitir ninguna enseñanza clara. Pero eso no significa que uno no pueda ver un significado más allá de lo que cuenta la historia.

Ahora vamos al caso del cuento de Aladdin, la lámpara y su genio.

Resumiendo mucho la historia, el joven Aladdin tiene una lámpara que, cuando la frota, sale un genio, le cumple el deseo y se vuelve a meter en la lámpara.

Hay muchos ensayos que hablan de este cuento, pero yo lo veo de una manera distinta.

¿Quién es el poderoso? El genio que cumple el deseo o Aladdin que lo convoca y le pide el deseo, y si no lo hace el genio queda dentro de la lámpara.

Aladdin tiene que hacer algo para que el genio (súper poderoso) salga y cumpla su deseo.

  1. el genio no sale solo con un pedido, llamado, sonido. Hay una acción concreta, frotar la lámpara.

  2. si el genio es tan poderoso, ¿por qué vuelve a la lámpara? ¿El genio no se da cuenta que Aladdin lo necesita? ¿No lo escucha? ¿Estará dormido dentro de la lámpara? Por eso Aladdin tiene que hacer para que el genio salga.

El hacer de Aladdin es una acción, no es algo pasivo, no es un gesto. Es un hacer, sino se frota no sale el súper poder, no se muestra lo que soluciona el problema, no se nota lo que cumple el deseo.

Sin acción no se llega a la meta.

Luego que Aladdin consigue que el genio salga, su salida no es escape, no es permanente, el genio está un tiempo breve fuera, casi un instante... como si fuera un Satori y vuelve a desaparecer. Es decir que la solución es intermitente

Y aunque la acción sea la correcta, no hay promesa de poder con todo, ni poder siempre. Tampoco hay manera de estar en estado permanente de resolver.

Todos los logros y metas alcanzadas son puntuales y, para lograrlos, debemos hacer... Y nada está asegurado.

César G. Monteghirfo

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