Fe

 


La Fe es inherente al ser humano. Es como si viniera en el ADN.

La fe no es una cuestión religiosa ni dogmática. Tiene tanta fe el más creyente como el más ateo. La cuestión es hacia dónde la orienta cada uno.

El religioso la orientará hacia su Dios, los textos sagrados, y, si tiene santos, también hacia ellos. Un ateo orientará su fe hacia sí mismo, su familia, amigos, o la ciencia.

Creer en algo o en alguien, aunque nadie nos asegure nada, es lo que llamamos fe. El ateo no puede estar seguro de que su padre, hermano o amigo no le fallará, pero confía en ellos. Y al religioso le sucede lo mismo: confía en algo que no ve ni siente, que no entiende con la razón y que no sabe si le fallará, pero confía en su Dios.

Sin embargo, Dios y la ciencia no son tan distintos como parecen. Ambos pueden involucrar un grado de abstracción. Mientras que la ciencia estudia fenómenos concretos, a menudo utiliza teorías y modelos abstractos para comprender lo que no es directamente observable. De manera similar, la religión trata con lo abstracto y lo intangible, como la fe en un ser supremo.

Hay científicos cuyos comentarios se acercan mucho a lo religioso, lo divino o la fe.

Tal vez lo mejor sería que un camino no desplace al otro y se pueda caminar aprendiendo de ambos.

César G. Monteghirfo

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