¿Quién soy?
Para la policía soy un número de identificación, unas huellas digitales, una cantidad de datos de altura, peso, color de piel, señas corporales, tatuajes.
Y esos datos ya son suficientes para decirme quién soy.
Para la medicina soy un ADN, una suma de síntomas heredados o no.
Y esos datos ya son suficientes para decirme quién soy.
Para una empresa soy un número de funcionario, durante años fui el 8779. Mi expediente laboral no tenía nombre, solo tenía el número.
Para mi familia soy el que nació tal día a tal hora, que me pusieron tal nombre y que me gusta el helado más que una manzana.
Para las redes sociales soy un algoritmo con una cantidad de gustos y preferencias.
Para mi celular soy el usuario x 23.
Pero, ¿qué pasa si mañana cambio de actitud? Si mañana, con mis vecinos, en mi trabajo, con mi novia, me comportara distinto, solo un poco distinto pero suficiente para que noten el cambio.
¿Yo seguiría siendo el yo que todos conocen?
¿Acaso los demás no dirían: "¿Qué le pasó? Así no es él, no lo reconozco."?
¿Qué dicen los familiares de personas con problemas mentales? Ese ya no es papá. No se comporta como el tío. Ella no era así.
Pensemos un poco. Una misma persona que no modifica ningún rasgo, pero al cambiar de actitud, sea por decisión o no, los demás no lo "reconocen". O sea, saben que es él, pero no lo reconocen como aquel que era de un modo. Por lo tanto, ¿en realidad solo somos una suma de datos? ¿Somos esos datos y nada más?
¿O somos lo que hacemos más allá del nombre que usemos, dónde trabajemos o el ADN que tengamos?
Porque con todos esos datos juntos, puedo ser... un excelente músico. Un pésimo padre. Un buen vecino. Un mal hijo. O puedo ser todo lo contrario y sigo teniendo la misma altura, el mismo color de ojos y huellas.
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César G. Monteghirfo

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