El Buda de mi abuela
Esta es una historia personal.
Yo no me crié en un ambiente de familia grande. A mi abuela la veía cada 3 o 4 años, apenas unos días; por lo tanto, nunca tuve una relación cercana de nieto-abuela. Creo que, como mucho, nos vimos 4 o 5 veces entre 1969 y 1984.
Sin embargo, ella hacía que esos pocos días, cada tantos años, fueran muy valiosos para mi formación. Ella vivía sola, en una casa como de mil habitaciones: grandes, oscuras y muy amuebladas. Ya conté algunas veces que, siendo muy pequeño, me hablaba de temas poco comunes... poco comunes para contarle a un niño y, para una comunicación de abuela y nieto, por donde se lo viera, eran temas "poco comunes". Ejemplo: lo pasajero de la vida, aprender a adaptarse a las circunstancias, confianza en uno mismo... y esto con 8 años.
La cuestión es que, en la casa de ella, había una estatua grande de Buda (el de la foto), para mí con 7 u 8 años era gigante. Ella la compró en Japón, en los años 70.
Desde niño me llamó mucho la atención esa estatua: su postura, vestimenta, gestualidad. Para mí era una cosa rara, pero me atraía sin saber el o los motivos.
Yo crezco, mi abuela envejece... se enferma, y fallece en 1984. Yo vivía en otro país. La cuestión es que sucedió lo que pasa siempre que alguien muere: la casa se desarma y, entre los herederos, se reparten los bienes y los muebles. La estatua de Buda se la queda una tía (hija de mi abuela), y no es hasta 1990 que vuelvo a ver la estatua. Habían pasado casi 20 años, y estaba casi igual: muy bien cuidada, con desgastes lógicos, pero en buen estado.
Pasa el tiempo, todos envejecemos, y mi tía también fallece por el 2010.
Cuando sus herederos comienzan con el clásico reparto de bienes y muebles, me llaman para que vaya un día a verlos. Cuando llego, me dicen que me lleve el Buda.
Yo no entendía ni sabía nada, pero toda la familia sabía que mi abuela, allá por 1975, cuando yo tenía 10 años, había decidido y les había avisado a todos que la estatua del Buda era para mí, cuando ella muriera. Por lo tanto, cumplieron con el pedido (orden) de mi abuela. Es decir que, durante varias décadas todos supieron a quien debían entregar el Buda. Bueno, todos menos yo.
¿Por qué decidió eso mi abuela, cuando yo era un niño que veía poco? Nunca lo sabré.
¿Por qué me dejó una estatua de Buda y no me dejó otra cosa, o nada. Ya que era el nieto que menos conocía?. Nunca lo sabré.
¿Cuál fue la orden-pedido de mi abuela a toda mi familia? Nunca lo sabré.
Tal vez no tenga que saberlo y solo aceptarlo. Eso, tampoco nunca lo sabré.
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César G. Monteghirfo

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