Como a un pez


 A veces nos pasa lo mismo que a un pez.

En cierto momento de la vida, estamos tan rodeados de incertidumbres, toma de decisiones, obligaciones y diferentes presiones, que eso es lo único que vemos: lo que respiramos, donde dormimos y trabajamos.

Como si fuéramos un pez que, al estar rodeado de agua, no ve el agua. Para donde mire será lo único que vea.

Solo saliendo del agua o, por lo menos, asomando sus ojos fuera del agua, puede percibir que hay otra cosa que no sea agua.

A veces, a pesar de los problemas que nos rodeen, necesitamos asomar nuestra vista por fuera de esas circunstancias para ver otro "paisaje", otro "horizonte". Si no lo hacemos, para donde miremos veremos problemas.

César G. Monteghirfo

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