Como al sol
Maestro, hoy en la calle vi a varios hombres discutir, gritar y pelear, y no tenían paz.
—¿Por qué te preocupa eso? —dijo el maestro—. Vos no vivís así ni sos como ellos.
El alumno piensa y vuelve a preguntar:
—¿Pero, no deberíamos todos vivir en paz?
El poeta escribió:
**Bajo el cielo, todos reconocen la belleza porque existe la fealdad.
Todos reconocen el bien como bien, porque existe el mal.
Por lo tanto, tener y no tener vienen juntos.
Difícil y fácil se complementan.
Alto y bajo dependen uno del otro.
El frente y la parte de atrás se siguen uno a otro.**
El alumno queda en silencio, reflexiona y pregunta:
—Pero, maestro, ¿no buscamos que todos los hombres conozcan nuestra paz?
—Cada uno vive su realidad —responde el maestro—. Todos estamos en diferentes etapas de la vida, y depende de cada uno qué camino elige. Ninguno está equivocado. Vos también pasaste por otras etapas antes de llegar a la actual.
El maestro lo mira y define:
—¿Podés hacer de todo el mundo un templo?
Tal vez sea mejor ser como el sol, y lo que hay dentro tuyo dará luz y calor a toda la tierra.
...............
César G. Monteghirfo

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