Cabalgar la vida
La vida es como un caballo, y hay que aprender a cabalgarla.
Nunca la domaremos del todo, siempre y en cualquier momento puede aparecer su lado más salvaje y sacudirnos contra el suelo.
Pero también tenemos hermosos momentos, o situaciones de apuro donde rápido nos debemos mover.
El lado indomable de la vida, a veces nos choca con el lado amable y confortable de otros momentos. En su lado salvaje, la vida es como un caballo desbocado, la cuestión es ser un buen jinete y mostrarle quién tiene las riendas y así reconducir su salvajismo.
Creo que lo importante es saber cómo es la vida y disfrutar cuando se puede, sin dejar de estar atentos a su dureza. Y en caso que nos revuelque, ser ágiles para volver a montar y marcar en la dirección que queremos ir.
Un caballo sin jinete va donde quiere.
Un caballo con jinete va donde quiere el jinete.
O intentamos dominar a la vida, o la vida nos domina.
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César G. Monteghirfo

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