Esta es la historia de un niño que, mientras sus amigos de la misma edad se distraen con pantallas, él se abstrae mirando cómo el viento y las hojas caídas en la calle juegan juntos, formando pequeños remolinos. Un día, el niño conoció al viejo. El viejo era alguien que no se movía, se intuía que respiraba. Era como una montaña. El viejo siempre estaba quieto y en silencio. El viejo no hablaba con quienes le hablaban; él hablaba con quienes hacían silencio a su lado. Un día, después de tanto ir en silencio, el viejo le empezó a enseñar al niño. Y así pasó el tiempo: hablaban del bambú que se dobla, pero no se quiebra; del ceder y avanzar; de la vida y sus altibajos. Así cambió el clima y volvió a cambiar. Una primavera, dos primaveras, tres primaveras y continuó. Hasta que un día el viejo se movió; lo inamovible se trasladó. Abrió la ventana de su casa y con una mínima brisa que entró, el viejo se elevó del suelo y salió volando. Mientras su alumno lo veía, el viejo surcó el cielo...
Yo no tuve elección. Hice y hago lo que mi instinto me indicó. Cuando tenés un sueño que nunca supiste que iba a entrar en tu vida. Ese sueño no llega como una idea clara. No nace de la mente que piensa. Viene de la mente que no razona: siente. Este tipo de sueño nunca grita “ESTO ES LO QUE SOS” o “ESTO ES LO QUE VAS A HACER EL RESTO DE TU VIDA”. Apenas te susurra. Hay que estar atento. Y si lo escuchamos... y si le hacemos caso hay que hacer algo muy difícil: dejarse guiar por el instinto. Pero no estamos educados para confiar en él, además puede fallar y no hay garantías. Pero eso también es vivir. Escuchar ese sueño no te promete llegar a ningún lado. Solo te cambia el modo de caminar... el resto de tu vida. Cada uno elige César G. Monteghirfo
VER VIDEO ANTES DE LEER ¿Qué es "estar bien con uno mismo"? ¿Qué es "estar en equilibrio"? ¿Se puede vivir en equilibrio? Al Caminar o correr, provocamos el desequilibrio, para luego con el otro pie equilibrarnos, para inmediatamente después volver a desequilibrarnos... y así continuamente. Eso significa que en el desequilibrio nos movilizamos y si permanecemos equilibrados, estaremos quietos, la única manera de moverse es desequilibrarse, para luego por un instante re equilibrarse. Esto nos enseña, una vez más, que el equilibrio permanente nos llevaría al estancamiento. Por lo tanto, capaz es mejor aprender a controlar los desequilibrios en lugar de intentar "estar equilibrados"como si fuera un estado absoluto. Para estar en perfecto equilibrio debo estar quieto, y la vida es movimiento. ¿Cómo conseguirlo?... mí método no es el tuyo. Y esto no te lo puede responder ni el médico, ni el gurú, ni nadie. Es tu experiencia la que te dará la respuesta. En el ...
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