Aprender a esperar

 

En la vida, se repite mil veces el momento en que tenemos que esperar.

Nos presentamos a un nuevo trabajo y nos dicen: «Lo llamaremos». Y esperamos el llamado.

Pedimos un préstamo de dinero a un banco y nos responden: «La semana que viene le confirmamos». Y esperamos la confirmación.

Nos hacen un estudio médico y nos dicen: «En 15 días hábiles está el resultado». Y esperamos el resultado.

Declaramos nuestro sentimiento a otra persona y su respuesta es: «Dame unos días, lo pienso y te digo». Y esperamos...

Tal vez, aprender a esperar sea uno de los aprendizajes más necesarios. Porque el tiempo y las necesidade$ de los demás no son las nuestras. Cuando un estudio médico tenés que esperarlo 15 días, uno lo siente como 15 meses.

Y claro que nadie tiene la culpa, pero en nuestras ansias, miedos y necesidades, procesamos la espera casi como si fuera intencional.

Por lo tanto, creo que es bueno:

1. Aprender a esperar, sin desesperar.

2. Recordar lo que se siente al haber esperado, para que, cuando sea nuestro turno de hacer el llamado, comprendamos lo que es tener a alguien en la espera.

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César G. Monteghirfo

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