Aprender a Distinguir
Cuenta una antigua historia de un general herido en batalla por varias flechas.
Cuando los soldados lo ven en el suelo, sangrando, lo cubren y lo llevan al médico. Este, al evaluar la situación, observa los daños y entra en acción para salvar la vida del general.
Sin embargo, acostumbrado a su poder de mando, el general ordena a los soldados que averigüen quién disparó las flechas y afirma al médico que se siente bien, por lo que puede esperar su sanación hasta obtener la información solicitada. El médico se opone, pero la orden del general prevalece.
Los soldados investigan y descubren que las flechas fueron lanzadas desde una posición elevada en la montaña.
Cuando el médico finalmente se dispone a atender al general, este insiste en que los soldados averigüen qué tipo de flechas lo hirieron.
Una vez más, el médico se opone, pero el general manda. Los soldados parten para investigar sobre las flechas y regresan con el informe.
Así se mantuvo el general, intentando averiguar cada mínimo detalle de su herida. Fueron tantas las veces que los soldados iban y volvían, que en una de esas ocasiones, al regresar, encontraron al general ya fallecido.
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Esto nos pasa muchas veces en la vida, en otras circunstancias.
En lugar de centrarnos en el problema, nos ocupamos de todo el entorno: ¿Y cómo fue? ¿Y qué edad tenía? Pero, si yo lo vi ayer y estaba bien. ¡Qué raro! Ella nunca faltó, etc. Hay momentos para analizar cada detalle y momentos para, simplemente, "quitar la flecha".
Lo importante es aprender a distinguir lo importante de lo urgente.
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César G. Monteghirfo

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