Actuar de manera natural


 Desde la perspectiva de Zhuangzi (Chuang Tzu), actuar de manera natural y sin esfuerzo implica fluir con el Tao y permitir que las cosas sucedan de forma espontánea, sin forzar ni resistirse al curso natural de los acontecimientos. 

No se trata de un esfuerzo medible o cuantificable, sino de una actitud de aceptación y confianza en el proceso de la vida. 

El esfuerzo excesivo y la resistencia obstaculizan el flujo del Tao, mientras que la no acción permite que la sabiduría intuitiva guíe nuestras acciones de forma armoniosa.

Desde la perspectiva de Laozi (Lao-Tsé), también significa fluir con el Tao y confiar en la sabiduría innata que reside en cada uno de nosotros. 

Actuar sin esfuerzo no implica la ausencia total de acción, sino más bien una acción que surge de un estado de armonía y equilibrio interior. 

 Es una cuestión de intuición y conexión con el Tao, más que de esfuerzo consciente o calculado. La clave está en dejar ir el control y permitir que la vida se desenvuelva de manera natural, confiando en que las cosas se resolverán en su debido tiempo y de la manera correcta.

En resumen, actuar de manera natural y sin esfuerzo implica una forma de ser y de actuar en la que nos alineamos con el flujo del Tao y confiamos en nuestra intuición y sabiduría interior para guiarnos en nuestras acciones, en lugar de depender únicamente del esfuerzo consciente y la voluntad.

Cuento:

El jardinero estaba curando una planta. 

El alumno que le pregunta, pero maestro, si no tenemos que influir y no tenemos que forzar nada, ¿por qué no dejar que la planta se muera? ¿Cuándo sabemos cuándo tenemos que actuar y cuándo no tenemos que actuar? 

Y el maestro le dice, lo aprenderás con el tiempo.

Ese cuento ilustra perfectamente la complejidad de saber cuándo actuar y cuándo no hacerlo, y cómo esa comprensión se desarrolla con la experiencia y la sabiduría. 

En el camino del Tao, el discernimiento entre la acción y la no acción es una habilidad que se cultiva con el tiempo y la práctica. 

A veces, la intervención es necesaria para preservar la vida o fomentar el crecimiento, mientras que en otras ocasiones, es mejor permitir que las cosas sigan su curso natural. La clave está en desarrollar una sensibilidad intuitiva hacia el flujo del Tao y confiar en esa guía interior para tomar decisiones en armonía con el universo. 

Como el maestro del cuento sugiere, esta habilidad se desarrolla gradualmente a lo largo del tiempo, a medida que uno profundiza en su comprensión del Tao y su conexión con él.

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César G. Monteghirfo

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