Verdaderamente libre

 


El maestro le dice al alumno: Todos somos cautivos.

El alumno, responde apresurado. Yo soy libre de irme a cualquier lugar, si quiero.

¿A cualquier lugar? ¿Acaso podés ir, por tus propios medios, a lo alto del cielo? Cuestiona el maestro.

El alumno sonríe y dice: No maestro, es verdad, todos somos cautivos.

Entonces ¿por qué te hablo de libertad?, Pregunta el maestro.

Y el alumno dudoso le dice: Eso me intriga, maestro.

Acaso ¿No es tu mente libre para seguir su curso, aún si tu cuerpo está dentro de una prisión? Pregunta el maestro.

Pero yo quiero ser verdaderamente libre, insiste el alumno.

El maestro sonríe y define: No te ates a nada, vive en armonía con todos. Entonces serás verdaderamente libre.

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