Todos, en algún momento...

 

Todos, en algún momento y varias veces en la vida, estamos como el niño de la foto. Con las piezas desparramadas, intentando mirar algún manual que nos oriente: ¿qué hacer con las piezas que tenemos? ¿Cómo conseguir nuevas piezas?

Y muchas veces nos convencemos, y a veces sucede, de que tenemos piezas faltantes.

Y lo intentamos... y nos equivocamos... y se nos desarma la vida... y algunos lo vuelven a intentar, y otros preguntan, y unos se cansan y abandonan.

Pero hay algo seguro. Desde quien no deja de intentarlo hasta quien lo intenta una vez, todos intentaron hacer lo mejor posible.

Tal vez se «rindieron» la primera vez. Quizás les salió torcido. Otros probaron 47 veces y continúan.

Como sea, todos, en algún momento, quisieron hacerlo lo mejor posible.

Signifique lo que signifique para cada lector «hacer lo mejor posible».

Por eso creo que todos, en algún momento, se merecen una palabra de aliento, un gesto de apoyo, una compañía silenciosa.

Aún aquellos «duros» de la vida, en algún momento también necesitan una caricia en el alma.

Hacemos lo que podemos, y a veces con las fichas incompletas.

Enfrentamos la vida sin manual. Somos vecinos, hijos, padres, amigos, sin saber cómo ser eso. Aprendemos sobre la marcha.

Emprendemos proyectos hacia el futuro sin tener un mínimo dato cierto de si mañana llueve o si en algún lugar explota una guerra.

Intentamos superar miedos, ignorancias, inseguridades, traiciones.

Todos, en algún momento, nos merecemos una pausa.

Sentarse y solo respirar.

Tranquilo.

Sin prisa.

Sin metas que cumplir.

Sin nada más que hacer que res pi rar.

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