Todo momento es sagrado
Disfrutemos del café, ya desde su aroma.
No solo cuando ya lo tengo servido en mi taza. Sino desde que lo empezé a hacer, desde que fui a comprar el paquete, lo llevé a mi casa, lo abrí...el disfrute de ese primer aroma.
Luego calentar el agua, escuchar como el agua hierve...
Y así cada minúsculo detalle hasta que tomo el primer sorbo...y el último.
No hay momentos mágicos y momentos comunes. No hay momentos sagrados y momentos mundanos.
Hay momentos, solo momentos.
En un momento estamos vivos y en el siguiente muertos.
No es mundano orinar y no es sagrado rezar.
Si no orino, llega un momento que no podré rezar. Y puedo vivir sin rezar, pero no puedo vivir sin orinar.
Todo momento es sagrado.

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