Tiempo, Dedicación y Soledad
Tiempo, Dedicación y Soledad, la divina trinidad humana.
Hubo un tiempo de mil amigos y diez mil salidas. Fue un tiempo hermoso de aprendizajes varios, experiencias a montones, risas enormes y charlas eternas.
Un tiempo de ignorar, conocer, aprender, dudar, preguntar, leer, oir, ver, presenciar, hablar y seguir aprendiendo.
Luego el tiempo cambió o cambié yo...o cambiamos ambos. La cuestión que esos cambios dieron indicios, pistas, señales del camino a seguir.
Y con tiempo los mil amigos se convirtieron en cien, y más tarde en diez, pero diez que valían (valen) por cien mil.
Entonces el tiempo ayudó a decantar conocidos, contactos, "gente divertida" y elegir a los cercanos, a los amigos, a los hermanos.
Dedicación:
Y así el tiempo le dio paso a la dedicación. De casualidad o causalidad comencé a dedicarme a lo que me gustaba, atraía, apasionaba.
Para eso fui a clases, aprendí, viajé, conocí nuevas personas, aprendí de ellas (o lo intenté), expandí mis ideas, conocimientos, meditaciones, lecturas, películas, música y siempre tuve la suerte, posibilidad o capacidad de encontrar buenos, muy buenos y excelentes maestros de los cuales aprender.
Para lograr esto se unieron el tiempo y la dedicación. Dos variables que deben ir juntas, si se pretende conseguir algo, desde aprender a andar en bicicleta o ser astronauta.
Soledad:
Mientras el tiempo sigue pasando, y la dedicación se profundiza, debe llegar irremediablemente la soledad. No hablo de misantropías, ni volverse un monje de clausura, ni evadirse de la sociedad o no mantener amistades, si hablo de aprender a estar bien y solo a la vez
Esto no es una oda a la soledad solitaria, la soledad triste y sin esperanza. Sino a la soledad que nos ayuda a crecer.
Debe llegar una soledad llena de actividades y reuniones, pero con uno mismo y su dedicación. Una soledad donde uno pueda pensar y repensar lo que aprendió, uno pueda escribir, grabar o filmar lo que hace, dice y piensa.
Debe llegar ese tiempo de ser amigo de uno mismo, más allá de tener otros que te quieran. Debes darte tiempo a conocerte y reconocerte en esta nueva etapa. Donde uno debería llegar a ciertas ideas (otras o las mismas, pero lo más propias posibles).
Es una soledad acompañada de autores, textos, ideas, escritos, cafés, caminatas, pensamientos en voz alta, anotaciones pequeñas, grandes, aleatorias.
Y todo esto ¿Para qué? te estás preguntando.
Para ser alguien con ideas propias, con gustos propios, con motivaciones más allá del estandar que te ofrece la sociedad, para no comprar "espejitos de colores" por un discurso bonito, para saber responder ante una injusticia, para no sentirte menos ante otros, para que te des cuenta lo que vales como persona, aunque no tengas un ferrari.
Es verdad, igual podés vivir sin esta trilogía de tiempo, dedicación y soledad.
La cuestión es ¿Cuál es tu definición de vivir?

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