Sin tiempo final. J. Larralde



Sólo los hombres buenos viven todo un día

Nacen por la mañana, serenos ante el sol que se levanta

Erguido desde el alma, con los pies más abajo que los zapatos

Con la cara tranquila, con la mente educada a pensar 'que es el camino'

Qué silencio es mejor, ¿cuál es el grito?, ¿cuándo decir 'no quiero'?

¿cuándo aceptar lo inaudito?

Por qué llorar de risa y reír en un llanto, ¿por qué?

Sólo los hombres buenos viven todo un día

Sólo los hombres buenos aguardan un instante

Escuchan la verdad del que está enfrente

Comparan su verdad con las verdades de cada humanidad que hace que exista

Sólo los hombres buenos tienen prisa en señalar el rumbo a la vertiente

Para que cada sed sea apagada con el agua de todos los bautismos

Sólo los hombres buenos ponen su fe encima de las piedras

Para que el mundo vea y sepa que la fe siempre es cúspide y puente en los abismos

Sólo los hombres buenos ignoran que lo son

Cantan cuando el silencio aturde en el cerebro

Y cuando en primavera revienta el corazón de la semilla

Y el sonido culto de las flores y el pólen lanza su dulzor de vida

Sólo los hombres buenos en silencio ponen en cada flor una sonrisa

Sólo el hombre que es bueno se desvela

Por ser mejor que él mismo cada día

Sin comparar lo bueno de los otros ni permitirse el lujo de ser guía

Sólo los hombres buenos son buenos hombres

El pan del hombre bueno es diferente por ser igual al pan del que lo niega

Aunque el pan generoso oferente no sepa quién lo escupe y quién lo riega

Si pudiera encontrarte en el camino

Y preguntarte simplemente '¿cómo te va?, ¿sos feliz?'

Si pudiera ver tu rostro tal cual fuera

Sin el tonto ocultamiento que los hombres ofrecemos como alivio

A quien por nosotros se desvelan

Si pudiera seguir tu paso por la senda del tiempo

Alentando tu marcha, vigilando tu anhelo

Recogiendo de a uno los minutos de vida

Que sin darte cuenta quedarán detrás tuyo

Como flores herméticas, perfumando otro mundo

Si pudiera decirle al eterno futuro en una tarjetita:

'Recomiendote a mi hijo, no lo trates muy duro. No le regales nada

Pero dale el apuro de ser un hombre bueno, de ser noble y seguro

Si puedes darle ingenio, que sea claro, no oscuro

Prefiero que sea esclavo antes que sea verdugo

Y una sola palabra al final de su curso

Dios en todas las horas de su vida y su mundo

Y por Dios te lo ruego, no lo trates muy duro!

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