Ser o dejar de ser

 


Uno tarda muchas décadas en definir quién es. E igualmente no es algo definitivo, ya que mientras vivimos nos pasan cosas, y algunas de ellas pueden modificarnos. Por lo tanto, nunca podemos afirmar terminantemente "yo soy así".

Pero en general, tenemos ciertas características muy profundas y grabadas a fuego, basadas en la formación que tuvimos, estudios, lecturas, amores, creencias, experiencias, fe, cultura. Es cierto que pueden cambiar, pero para que lo hagan, debería sucedernos algo muy grave, como para dar vuelta nuestra escala de valores. 

Sin duda puede pasar, y pasa, pero luego de un hecho fuera de lo que podemos llamar límites "normales", como ser torturado, vivir en un campo de concentración, una guerra, etc. Incluso en esos momentos, hay gente que mantuvo sus características individuales y no fue otro, no cambió. Si era solidario, fue solidario en plena crisis, y si era egoísta, fue egoísta en plena crisis también.

Cuando alguien hace daño, a nosotros o a quienes nos rodean, tenemos dos opciones:

1. Seguir siendo quienes somos y actuar según nuestro modo. Ese modo que nos formó durante tantos años, ese modo que nos identifica, en el que fuimos educados y desde ese lugar responder al daño lo más eficazmente posible. Y eso de la eficacia se puede pensar en un muy amplio rango de acciones, incluida la inacción.

2. Intentar hacer el mismo o más daño del que me o nos hicieron. Este sería el camino fácil, rápido y entendible, pero ¿a qué costo?

Tengo que dejar de ser yo para intentar ser otro, que no sé cómo ser, porque no soy ese otro. Tengo que romper con décadas de educación y formación para convertirme en alguien que no me gusta ni quiero ser.

Además, igual hago ese cambio pero no tengo ninguna garantía de poder hacer el daño que pretendo, por lo tanto ¿Para que cambié?. Y algo que creo es peor: una vez que di medio paso a ese cambio, luego no tengo ninguna posibilidad de volver a ser el anterior. Ya está, el anterior se fue, murió, desapareció. Ahora sos este, con un nuevo "yo".

Ahora pregunto:

¿De verdad cambiarías quién sos por ser otro que no sos, y no tenés idea de cómo ser?

Aunque logres tu meta de hacer daño a quien te lo hizo, ¿no te parece que igual ganó el otro, quien te hizo daño? Porque él, para hacerte daño, no tuvo que romper su personalidad, creencias, educación, y vos sí lo tuviste que hacer.

Por supuesto que las injusticias son horribles, pero ¿se solucionan con venganza?

Claro, es verdad, se necesita mucha fuerza de voluntad, estar muy firme en quién sos y en tus valores, pero tenés que estar firme, no convencido.

A mi modo de ver, si una situación me lleva a pensar o actuar de otra manera, el otro ya me ganó, venció, conquistó, invadió.

Mientras que, más allá de lo que haga él o los otros, yo me mantengo en quién soy. Así él sigue siendo él y yo sigo siendo yo, y ya desde ahí le estoy ganando al mal.

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