Ser libres
Muchas veces se habla de los conceptos ser libre o esclavo, como si no somos lo uno, automáticamente somos lo otro, por ley transitiva. Y la vida no acepta leyes matemáticas. Pero creo que antes debemos pensar: ¿qué sería ser libre o esclavo? ¿Libre o esclavo de qué o quién?
Aclaración: Aquí no haré referencia al concepto esclavo como el hecho del secuestro, sufrimiento y tortura de personas, para abusar de ellas según la conveniencia del secuestrador.
Más allá de que nadie quiere ser llamado esclavo, lo cierto es que no somos libres 100%. No somos libres de no sentir frío, hambre, cansancio, de envejecer, morir, de nuestro ADN, etc. Por lo tanto, si entendemos LIBERTAD como libertad absoluta, sin ningún condicionamiento, no somos libres.
Eso no significa que no podamos elegir. Tenemos pequeñas parcelas de libertad.
Por ejemplo, podemos ir en contra de la educación que nos hayan dado y elegir otros caminos. Hilando más fino, podemos preguntarnos si ese cambio de dirección fue realmente libre, o cuánto influyeron nuestro perfil psicológico, la época en que nacimos, la publicidad, la educación, la cultura, etc. Pero, aun con todos esos condicionamientos, podemos cambiar de camino.
Puedo elegir cómo comportarme en sociedad. Puedo elegir robar o ayudar a alguien.
Puedo elegir qué helado comer, si voy a un cumpleaños o no, si salgo a caminar o me quedo en casa. Parece que tengo muchas opciones, pero si hilamos más fino, también esas elecciones están condicionadas por una cantidad de cosas que muchas veces ni siquiera sabemos explicar.
Soy tan libre, que también puedo elegir ser un esclavo.
Creo que el problema no es si soy libre o esclavo.
La cuestión es si queremos ser libres, si nos atrevemos a vivir libres asumiendo todas las consecuencias... o si lo que buscamos es un buen amo.

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