Palillos de marfil
Cuenta la historia de un joven rey, del estado de Chou, al este del Yangtse, este rey era muy conocido por ser justo y no cobrarle al pueblo grandes impuestos. El pueblo vivía alegremente, todos tenían trabajo y los niños iban a estudiar.
La casa del rey, era una casa común, sin lujos y pocos sirvientes, ayudantes y ministros.
Un día, estaba almorzando el joven rey y consultó a su sabio consejero:
-Maestro, en mi hogar no poseo lujos y vivo bien así. Lo único que deseo, es conseguir unos palillos de marfil para comer ¿Podría conseguirlo?
El maestro responde - Usted es el rey y puede conseguir lo que desee, pero tenga en cuenta que unos palillos de marfil deberían ir acompañados de unos platos de porcelana, en lugar de estos de cerámica que tiene hoy.
Esa vajilla de gran costo debería ir sobre una mesa de una madera más refinada y trabajada por grandes ebanistas, y tendríamos que cambiar la que tiene que es una tabla sobre dos caballetes.
Esa vajilla, la mesa del ebanista y sus palillos de marfil deberían estar junto a otros palillos de marfil, para su familia e invitados. Y el tipo de comidas servidas también deberían ser más costosas y extravagantes.
Todo eso debería estar puesto en otro tipo de sala, con cortinas y manteles de seda, junto a grandes cuadros y unas sillas que acompañen el estilo de la mesa. Esta sala que, hasta ahora sirvió, debería ser remodelada y ampliada por completo.
Claro, la sala remodelada junto a las cortinas, cuadros mesa, sillas y vajilla no estarían acordes al resto de la casa y jardín, por lo tanto tendríamos que construir un palacio.
Para hacer todo esto hay que aumentar el triple, durante varios años, los impuestos, eso provocará malestar en el pueblo y su reino se convertirá en lugar de hambre y desolación.
Y el maestro le preguntó ¿Usted está seguro que quiere sus palillos de marfil?.
El joven rey lo pensó, hizo silencio y continuó comiendo con sus palillos de madera.

Comentarios
Publicar un comentario