Opinólogos
Antes de las redes sociales, los comentarios y opiniones que hacíamos no salían de un pequeño grupo compuesto por algunos familiares y amigos.
Uno opinaba con o sin conocimiento sobre economía mundial, política, meteorología o si le quedaba bien el vestido a la gorda de la esquina. Pero, repito, todo lo que se decía quedaba entre cinco personas como mucho.
Después de la implantación de las mal llamadas redes sociales, donde la gente empezó a tener 10.000 amigos o 50.000 seguidores y todos podían comentar lo de todos, muchos se mal acostumbraron y hoy creen que cualquiera puede opinar, dar su punto de vista, expresar si están o no de acuerdo con algo que alguien, que no conocen, escribió, dijo o hizo.
Y no, no es así.
Si escribo algo, por más que sea público y yo mismo lo difundo, eso no significa que me interese tu opinión. Sin duda, un texto o video te va a llevar a pensar sobre eso y está muy bien que tengas tu propia idea, pero no significa que al autor le interese.
En mi caso, por ejemplo, tengo mis referentes, a quienes sí escucho o leo con mucha atención. Me importan sus opiniones, porque para mí saben y por eso tengo en cuenta sus comentarios.
Todos los demás que puedan leer o escuchar lo que expreso, por supuesto que leo sus comentarios y es interesante cuando hay un intercambio de ideas, pero cuando alguien me dice cosas como "yo no pienso así", "no estoy de acuerdo", "creo que estás equivocado", me remito a la imagen que coloqué arriba.
Sra. o Sr. que está en desacuerdo:
Me parece muy bien que tenga sus propias ideas, pero a mí no me interesan. Si usted quiere, abra su propio blog, escriba sus ideas, publíquelas y espere los comentarios de extraños opinólogos.
Mientras tanto, guárdese sus opiniones.

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