Observar, contemplar

 



¿Cuánto hace que no observás los ojos de tu esposo/a? Pero observar... contemplativamente.

¿Cuánto hace que no observás las arrugas de la frente de tus padres? Pero observar... contemplativamente.

¿Cuánto hace que no observás el árbol de la esquina de tu casa? Pero observar... contemplativamente.

¿Cuánto hace que no observás a tu mascota? Pero observar... contemplativamente.

¿Cuánto hace que contemplás nada? Todo es un trámite, una necesidad, un "para ya".

Sin que nadie te lo pida ni siquiera lo exija, pero no estamos contemplando. Todo lo hacemos compulsivamente, no nos damos tiempo. Y es verdad, hay momentos en que no tenemos ese tiempo extra, pero en otros momentos sí lo tenemos y tampoco contemplamos.

Hacé el ejercicio de volver a ver todo lo cotidiano que te rodea, pero volver a ver en detalle, tomándote tiempo de observar los cambios que no viste en estos años. Dabas por hecho que el árbol de la esquina es el "mismo árbol de siempre", y te vas a dar cuenta de que no es el mismo: se modificó, envejeció, le pasaron cosas, le pasó el tiempo y vos ni te diste cuenta.

Y así como le pasó al árbol, te pasó a vos, a tus hijos, suegros, tías, vecinos, jefe, casa, sillón y mil cosas más. Cambiaron, cambiaste y por las prisas, te pasaron de largo.

Tomate tu tiempo para contemplar, para inspirar profundo y exhalar lento.

Tomate tu tiempo para volver a relacionarte con lo que te rodea y con quienes te rodean.

Tomate tu tiempo para hablar, escuchar, sonreír, discutir, ver, compartir, respirar, meditar, abrazar, agradecer, saludar.

Hoy hasta podemos revivir a un muerto, pero no podemos revivir el tiempo que nos perdimos por las prisas.

..."El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos.

Ya el amor no lo reflejo, como ayer"...
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Gracias por leer.

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