No es más, es menos
El discurso de la mejora personal está basado en la suma.
Tengo que ser más feliz.
Tengo que ser más paciente.
Tengo que ser más puntual.
Tengo que ser más abierto.
Tengo que ser más cariñoso.
Tengo que ser más...
Cuando pensamos en sumar, estamos pensando en agregar.
Cuando digo o me dicen tienes que ser más paciente, es porque los demás notan que tienes poca paciencia, y te piden o exigen que mágicamente agregues gramos o kilos de paciencia a tu vida.
¿Y cómo hago eso? La paciencia no es un abrigo que compro y me llevo puesto. Tampoco es algo que fabrico. ¿Cómo soy MÁS paciente?
Ser MÁS no puedo, pero sí puedo ser menos.
Puedo ser menos egoísta.
Puedo ser menos impaciente.
Puedo ser menos impuntual.
Puedo ser menos cerrado.
Puedo ser menos gruñón.
Puedo ser menos...
Si soy el impuntual que llega media hora tarde, más puntual no puedo serlo. Sí puedo ser menos impuntual y llegar 15 minutos tarde, y ya con eso estoy mejorando.
Fijar el ser más... es una pretensión demasiado elevada para un ser humano limitado y mortal, como somos todos.
No es más, es menos.

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