La vía de la acción.

 

Estos son los cinco puntos fundamentales de la vía de la acción:

1) Subordinación a la verdad.

Es crucial someternos a la verdad de las cosas y al orden del ser. 

El primer paso para conquistarnos a nosotros mismos, deberíamos actuar siempre conforme a la verdad.

2) Sentido del deber y la ayuda desinteresada.

Es importante actuar sin pensar en los resultados ni en las recompensas, sino en el sentido del deber que esa acción nos implica. 

Ni el éxito ni el fracaso, ni el triunfo ni la derrota, ni la retribución ni la condena deben influir en nuestra conducta. 

Lo que debe hacerse, debe hacerse.

3) Vida de la acción presente.

Es esencial concentrarse en la acción presente, aquí y ahora. Vivir en un estado de presencia y no obrar con la mente dividida. 

Debemos actuar con la mente plenamente unificada, concentrada y focalizada en un solo punto. No vivir distraídos ni despistados, sino completamente presentes en cada acción.

4) Toda acción debe tener un carácter de ofrenda.

Cada acción debe ser vista como una ofrenda y debe estar imbuida de un significado espiritual. 

No importa si estamos limpiando un baño, meditando o tomando un café, cada acción es sagrada.

5) Proyección universal del accionar en la vía de la acción.

Nunca estamos solos, estamos siempre conectados con el todo. Por lo tanto, nuestro actuar debe tener esa proyección universal en mente.

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