La misma prueba
Este "chiste" me hace acordar a cuando era niño y en la escuela, cuando la maestra tomaba una prueba nos decía, se supone que para tranquilizarnos y mostrarse como alguien justo:
- esta prueba es la misma para todos. Así todos tienen las mismas oportunidades.
Y uno, en su inocencia, se quedaba pensando: ¡Qué buena maestra!.
Pero, lo cierto es que había niños, con más facilidad para las matemáticas, otros para la historia, otros para cerámica y otros para jugar al futbol.
¡Cuánta injusticia, envuelta en paquete muy bonito llamado "prueba justa"!
Así crecimos, creyendo que todos somos iguales, en lugar de aprender a respetar y aceptar las diferencias. Y así tener la posibilidad de profundizar en las habilidades de cada uno. Pero en lugar de eso, a los que escribían con la mano izquierda se los obligaba a hacerlo con la derecha.
Lo que se enseñaba era estandarizar a la sociedad, volvernos previsibles, con gustos e ideas similares.
Y al que no aceptaba eso, era (es) el rebelde sin causa, el problemático, el distinto, el inadaptado, el que iba a fracasar en esta sociedad de consumo, por querer ir contracorriente. Donde las personas valen más si tienen más.
Aunque no entiendas un libro, pero lo importante es tener una biblioteca llena de libros.

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