La difícil elección.

 


 Las elecciones de la vida, hay veces que son sencillas, claras... casi obvias y otras veces nos llevan pensar y repensar diferentes opciones, suponer posibles futuros según que opción elija, y eso me lleva a consultar con los padres, esposa, vecinos, expertos, terapeutas y, por supuesto, con uno mismo.

Lo paradójico de esto es que me puedo equivocar, tanto si me parece una elección muy simple o si me lleva semanas o meses tomar la desición.

Hay muchos que optan por no optar, y que sea la vida o alguien más que decidan por ellos, como si fueran niños. Y eso va desde un sabor de helado a un divorcio, ellos no deciden se quedan inmóviles a la espera que algo o alguien elija por ellos.

Y por último están los que quieren todo, o por lo menos lo máximo posible. Son la versión inversa a los anteriores, por que cuando hay más de una posibilidad no pueden elegir una o dos, sino 35 aunque sean contradictorias, pero por las dudas las quieren igual.

Muchas veces el problena no es la elección en si misma, sino darse cuenta que al optar por UN algo: un modo de vida, una película, un curso de digitopuntura, lo que sea, deja afuera las demás posibilidades y eso es lo jodido. Saber que  elegí uno y encima que me puedo equivocar.

Entonces, estos últimos viven de frustración en frustración, por no decidir. De alguna manera tampoco optan y al querer hacer todo, no pueden cumplir con nada, por lo tanto hacen todo a medias y no concluyen nada, por que siempre hay algo más que les llama la atención, y siempre lo "nuevo" tiene "mejor apariencia" a lo que ya hacen.

Aprender a decidir y asumir las consecuencias de esa elección es parte del crecer, madurar, ser adulto.

Algunos solo envejecen, pero no crecen. Y envejecer y crecer no son sinónimos

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