Hablemos de límites personales
Toda la educación que recibimos desde niños está orientada a ser buenos y educados. "Vení a saludar a la tía", dice una madre, y el niño debe ir a saludarla. Nos enseñan a portarnos bien, a no hacer berrinches, a no gritar ni llorar, y a soportar al tío que no nos cae bien solo porque es familia.
Desde pequeños, aprendemos a soportar lo que no queremos o no nos interesa soportar. Luego, acumulamos inseguridades, inmadurez y la necesidad de ser aceptados por la mayoría, todo ello influenciado por múltiples causas, incluida nuestra educación.
Llegamos a la adultez sin saber poner límites a los demás. Esto puede llevarnos a reírnos de chistes que no nos hacen gracia, permitir que abusen de nuestra confianza, y aceptar humillaciones para no ofender al otro. Todo porque no aprendimos a poner límites ni a asumir las consecuencias de hacerlo.
Es muy importante aprender a poner límites. En un mundo ideal, no sería necesario porque los adultos sabrían que sus comentarios pueden molestar y evitarían hacerlos. Pero este no es un mundo ideal. Hay personas que no maduran a pesar de los años, y por eso debemos marcarles límites, como si fueran niños.
Esto puede ocurrir tanto en la familia como en el trabajo. Soy yo quien da permiso para que alguien avance o se detenga. Soy el defensor de mi cuerpo, mente y alma, y debo ser responsable de mí mismo. No puedo culpar al león si yo mismo metí la mano en su boca. Manteniendo una distancia prudencial, estaré a salvo. En la vida, pasa lo mismo.
Yo le doy permiso a alguien para que me trate de cierta manera. Pero si otra persona intenta lo mismo sin mi permiso, debo decirle que no tiene ese derecho. Los límites son mi responsabilidad. No puedo esperar que el otro se dé cuenta por sí solo.
Saludo a quien quiero saludar, converso con quien quiero conversar y de la manera que elijo. No me río de lo que no me hace gracia y no soporto a quien no quiero soportar. Puedo aguantar cualquier cosa de alguien a quien le haya dado permiso. Y puedo ser muy antipático con alguien que no tiene mi permiso.
Cada uno debe cuidar su salud física, mental y espiritual.
............
Gracias por leer.

Comentarios
Publicar un comentario