Esta es la historia de un niño que, mientras sus amigos de la misma edad se distraen con pantallas, él se abstrae mirando cómo el viento y las hojas caídas en la calle juegan juntos, formando pequeños remolinos. Un día, el niño conoció al viejo. El viejo era alguien que no se movía, se intuía que respiraba. Era como una montaña. El viejo siempre estaba quieto y en silencio. El viejo no hablaba con quienes le hablaban; él hablaba con quienes hacían silencio a su lado. Un día, después de tanto ir en silencio, el viejo le empezó a enseñar al niño. Y así pasó el tiempo: hablaban del bambú que se dobla, pero no se quiebra; del ceder y avanzar; de la vida y sus altibajos. Así cambió el clima y volvió a cambiar. Una primavera, dos primaveras, tres primaveras y continuó. Hasta que un día el viejo se movió; lo inamovible se trasladó. Abrió la ventana de su casa y con una mínima brisa que entró, el viejo se elevó del suelo y salió volando. Mientras su alumno lo veía, el viejo surcó el cielo...
VER VIDEO ANTES DE LEER ¿Qué es "estar bien con uno mismo"? ¿Qué es "estar en equilibrio"? ¿Se puede vivir en equilibrio? Al Caminar o correr, provocamos el desequilibrio, para luego con el otro pie equilibrarnos, para inmediatamente después volver a desequilibrarnos... y así continuamente. Eso significa que en el desequilibrio nos movilizamos y si permanecemos equilibrados, estaremos quietos, la única manera de moverse es desequilibrarse, para luego por un instante re equilibrarse. Esto nos enseña, una vez más, que el equilibrio permanente nos llevaría al estancamiento. Por lo tanto, capaz es mejor aprender a controlar los desequilibrios en lugar de intentar "estar equilibrados"como si fuera un estado absoluto. Para estar en perfecto equilibrio debo estar quieto, y la vida es movimiento. ¿Cómo conseguirlo?... mí método no es el tuyo. Y esto no te lo puede responder ni el médico, ni el gurú, ni nadie. Es tu experiencia la que te dará la respuesta. En el ...
Hay mucha promoción sobre la vejez. Parece que sí o sí hay que llegar a viejo, como si eso tuviera un mérito en sí mismo. Pero no solo es llegar a viejo; hay que llegar sano, vital, útil, ágil, entusiasmado, despierto... y todas esas son características del joven, no del viejo. Por lo tanto, se convierte en un problema. Tengo que llegar a viejo como si fuera joven. Llegar a viejo, y lo dice alguien que comienza a serlo, no tiene ningún mérito. Es una mezcla de suerte y algo de cuidados. O sea, si más o menos te alimentás bien, si más o menos hiciste algo de deporte, y si nunca nadaste entre tiburones o te tiraste en paracaídas, es muy probable que llegues a viejo. Pero, ¿eso tiene mérito en sí mismo? ¿O fue solo inercia de la vida y un poco de suerte? La inminencia y aceptación serena de la muerte conduce a una forma de vida más intensa. Tiene más valor la calidad, es decir, cómo se vive o por qué se vive, más que cuánto se vive. Para mí, no tiene sentido llegar a viejo si no llevé una...
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