Compromiso

 

Si hablo sobre "asumir compromisos", a mucha gente lo primero que se le ocurre es que estoy hablando de casamiento, hijos o formar una familia. Parece que, para algunos, el único uso que tiene la palabra compromiso es como sinónimo de matrimonio.

Eso dice mucho de la sociedad en la que vivimos, ya que el concepto de comprometerse es demasiado profundo para reducirlo únicamente a lo matrimonial.

Uno puede comprometerse consigo mismo, con ciertas ideas, proyectos o cambios personales. Esos cambios pueden ir desde cortarse el pelo una vez al mes hasta estudiar seis idiomas.

No hay compromisos fáciles; pueden parecer simples o superfluos para otros, pero ese es un problema ajeno.

Creo que no nos enseñan a comprometernos con nosotros mismos primero, antes que con los demás, para evitar ser etiquetados de egoístas.

Pero, ¿de verdad puedo asumir responsabilidades con otros si no lo hice primero conmigo?

¿De verdad puedo cuidar, esforzarme, trabajar y cumplir para otros si nunca aprendí a hacerlo conmigo?

¿Pensar en uno mismo primero es egoísmo o, más bien, es aprender a conocerse, descubrir nuestros límites y posibilidades para luego saber hasta dónde comprometernos?

Y llevando el compromiso al terreno matrimonial (este ejemplo puede aplicarse a otras situaciones): el altísimo porcentaje de divorcios o vidas frustradas por compromisos tomados de forma apresurada, inmadura o frívola, muchas veces con niños que sufren al quedar en medio de disputas entre adultos separados, ¿no será, aunque sea en parte, consecuencia de asumir compromisos familiares sin tener una mínima idea de las dificultades que esto implica?

Quizás esas personas nunca se comprometieron consigo mismas y están aceptando hacerlo con vidas ajenas.

Tal vez sea momento de replantear la idea de "yo primero" para que cada uno sea su propio hámster de pruebas y se conozca mejor.

Tal vez debamos reflexionar sobre qué es realmente el egoísmo y definir con justicia cuándo este daña a otros y cuándo actúa como una herramienta de autoconocimiento.

.............

César G. Monteghirfo

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Aprender a volar

El sueño susurra

Estar en equilibrio